Mi día a día se ha ido transformando poco a poco, tratando de implementar la IA en mi flujo de trabajo. Eso me ha dado tiempo para comparar lo que significa diseñar de manera clásica y con una IA asistiéndome. Y con esto me refiero principalmente al acto presente de dar forma a una idea que pensamos como solución.
El gesto creativo y el loop de feedback
En el proceso de diseño, y en general en cualquier proceso creativo, la fase donde ideamos y generamos nuevas soluciones está definida por macroprocesos, que marcan las grandes etapas del proceso, y por un nivel micro, que explica los mecanismos subyacentes (Botella, Zenasni y Lubart, 2018).
Uno de los microprocesos en los que me quiero centrar es la búsqueda y retroalimentación de ideas a través del gesto creativo (el wireframe, el boceto, la línea y la forma), dentro del macroproceso de la realización (Mace y Ward, 2002). Ahí es clave la respuesta visual constante y presente hasta llegar a una idea final construida.
La propiedad clave de ese gesto es que da feedback visual constante, en cada trazo, hasta llegar a la idea final construida. No hay separación entre pensar la idea y verla tomar forma: ver es parte de cómo se construye la idea. Eso da espacio para tomar desviaciones, agarrar caminos diferentes, encontrar problemas previos que no habíamos visto, y llegar a una solución que en el proceso mental previo no habíamos considerado, antes de concluir la idea en sí.
Qué pasa cuando entra la IA
Con la IA ese gesto se rompe, porque el feedback deja de ser permanente. Primero tenés que terminar de describir la idea en palabras (el prompt), y recién después aparece el resultado visual. El proceso deja de ser simultáneo, ese pensar y ver al mismo tiempo, modificando la idea mientras la modificás, y pasa a ser lineal: prompt, respuesta, prompt, respuesta. Cada ciclo es una unidad cerrada y no una continuidad.
Pero también me di cuenta de que los diseñadores con IA están empezando a tener una habilidad que tal vez los diseñadores clásicos no tenemos gracias a esta manera de trabajo, y es escribir y redactar bien. Eso es algo que a los diseñadores siempre nos ha costado, que siempre hemos tenido como una traba, porque no hace parte de nuestra labor ni de lo que nos enseñan: escribir para la idea, escribir concreto, escribir con intención, tan definida que lo visual termina siendo casi un trans-dibujo de lo que está escrito.
¿Qué podemos aprender de esto?
Si estás empezando a diseñar con IA
- Armá la idea completa en la cabeza antes de promptear. Como no la vas a ver formándose, ese trabajo de definirla lo tenés que hacer aparte, antes de escribir el prompt.
- Ponete a entrenar la escritura concreta. Describir lo visual en palabras, con intención, es el músculo que no nos enseñaron, y se practica igual que se practicó el trazo.
- Iterá de a partes y volvé a lo manual para el detalle. En vez de tirar toda la idea de una, dividíla en pedazos e iterá de a poco, y volvé a Figma o Illustrator para el ajuste fino, donde sí necesitás ver cómo queda cada línea.
Si desarrollás con IA y te enfrentás a problemas de diseño
- Recuperá aunque sea un poco del gesto creativo. Antes de promptear, tirá un boceto o un wireframe rápido a mano, aunque sea feo. Eso te deja pensar viendo, que es lo que el prompt te saca.
- Definí bien el problema antes de abrir la IA. La IA no te lo va a hacer aparecer sola, así que ese trabajo previo hacelo por afuera.
- Apoyate en referencias visuales. Si todavía no tenés el criterio entrenado del diseñador clásico, mirá mucho, compará, y usá eso para corregir el prompt.
Referencias
- Botella, M., Zenasni, F. y Lubart, T. (2018). What Are the Stages of the Creative Process? What Visual Art Students Are Saying. Frontiers in Psychology, 9, 2266. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2018.02266 (PMID: 30519205; PMCID: PMC6259352).
- Mace, M.-A. y Ward, T. (2002). Modelado del proceso creativo: un análisis de la creatividad en el ámbito de la creación artística mediante la teoría fundamentada. Creativity Research Journal, 14, 179–192.